
Existen todo tipo de artefactos para medir el mundo. Nosotros nos medimos, y con eso medimos lo que comemos, medimos los objetos que usamos, medimos el dinero, medimos y medimos. Los números son una parte clave para establecer medidas, existen: balanzas, centímetros, libras, kilos, pulgadas, etc. Es verdad que casi todo se puede medir menos el impacto de las emociones en nosotros mismos, eso depende mucho del grado de sensibilidad que tengamos a lo que nos rodea.
Es cierto que los estándares puestos por el mundo, ya sea a nivel estético o profesional, hace que seamos críticos, a veces en exceso, con nosotros mismos, si es que no tenemos el suficiente amor propio como para batallar contra eso, podemos sumirnos en un mar de dudas. Las dudas pueden llevarnos a sentirnos incómodos con nuestro cuerpo, siendo capaces de querer cambiarlo para llegar a esa perfección, en lugar de aceptarlo como es. Debo aceptar que mucho tiempo inclusive hasta ahora trato de cambiar para llegar a un estándar adecuado, de a pocos me voy dando cuenta de que lo que más importa, es lo que yo pienso sobre mí y como puedo nutrir mi existencia día a día. Muchas veces las medidas y decisiones colectivas nos pueden generar tal presión que resulta insoportable es por eso que caemos en compararnos.
Sé que la comparación es netamente algo femenina, que vernos como una modelo de revista es mejor para atraer al sexo opuesto, ahí es donde perdemos la dirección de nuestra brújula interna. Eso no debería ser lo más importante en la vida, lo es para muchas. Ahora, lo que yo pienso sobre ver una revista, con una supuesta belleza perfecta para un hombre, es que en realidad es pura fantasía, se borran las imperfecciones, se ajustan medidas, y qué más harán…
Tomar medidas nos puede causar gran satisfacción cuando se trata de un problema, es un momento decisivo en el que empezamos a escribir un capítulo nuevo en nuestra historia, ya que nada está dicho. También nos puede causar dolor, quizá sea un error, pero quien no comete errores, no puede disfrutar de los aciertos futuros.
Nuestra seguridad depende mucho de nuestras decisiones, de no tomar medidas en exceso que puedan minar nuestra confianza, y sobre todo del amor que le pongamos a todo lo que hagamos día a día.
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