
¿cuándo se sabe cuando es el mejor momento para congelar los sentimientos? ¿cuándo podemos decirnos que un dolor ya pasó? quizás la solución este, no en congelarlos, sino como nuestra actual vida moderna nos ordena, archivarlos. Colocarles estrellas y etiquetas buenas a todos aquellos recuerdos que nos vinculan con cosas felices; y colocarles observaciones a aquellos recuerdos que nos recuerdan cosas malas o cosas que nos hicieron pensar demasiado si hacíamos bien las cosas o no. No me culpo de cada paso que dí, ni de cada paso que doy o el que daré, a veces simplemente las cosas son así.
Hace rato estuve pensando en la mejor manera de congelar un sentimiento y se me ocurrió aplicar mis conocimientos de respiración de yoga, combinados con un infomercial barato donde te venden hasta el cinturón que te saca cuadraditos en la barriga en menos de dos semanas. En fin, es divertido voltear la tortilla a un estado de eterno limbo. Entonces me dije, respiro, y mientras respiro profundamente sin conciencia de nada, hago que un recuerdo lleno de alegría se deposite en una pequeña caja, y a la hora de exhalar, imaginarme que estoy colocandolo en una gran dispensadora que te ordena todo por un módico precio, en este caso medido por la paciencia y tranquilidad. Así es paciencia que solo te la otorga el tiempo, un tiempo que a veces me gustaría que pasara muy rápido y otras veces me gustaría que se quedara inmóvil... que sé yo, simplemente pongo las cosas que hice, que no hice y las que me gustaría hacer, y una maquina organizadora de sentimientos seria lo ideal...creo que querré siempre hacer intentos de inventar esto.
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