martes, 5 de octubre de 2010

que gracioso...

Que gracioso y simpático puede que ser que la respuesta a todos nuestros males esté en uno mismo, y es exactamente ese lugar donde casi nunca nos detenemos a observar. A muchas personas les da tanto miedo mirar hacia dentro, que ese temor lo convierten en enfermedad.

Las cosas no siempre son iguales, uno en esencia es el mismo, pero minuto a minuto cambiamos conforme nuestra mente y nuestro ritmo acelerado nos lo indiquen. Últimamente me he dedicado a observar, a ser más consciente de cómo funciona mi cuerpo ante cualquier estímulo, sin pensar, simplemente observando.

Respirar y ver qué sucede en nuestro mundo interior sin juzgarlo, simplemente ver el recorrido de las cosas, sentir como el aire que respiramos se diluye por todo nuestro sistema, brindándole vitalidad y energía. Es así como por un segundo, la respiración consciente nos separa del pensamiento continuo, ya que el cerebro es una máquina que no tiene botón de pausa, uno de los escapes del funcionamiento de esta gran maquinaria es la meditación, sea cual sea, genera en nuestro cerebro y en nosotros un gran cambio.

Buscar métodos alternativos como este nos ayudan no solo a tranquilizar y desacelerar nuestro ritmo, sino que nos brinda un mejor entendimiento de las personas, a verlas diferente porque nosotros nos sentimos y vemos diferente. Este es mi aporte por el momento sobre cómo las respuestas a nuestras interrogantes están dentro de nosotros mismos.

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